“La calidad y la calidez que ofrecemos a nuestros menores desde hace tanto tiempo no puede medirse en euros”

Ángela Fontana, de Nuevo Futuro Málaga (izquierda) y María Gómez, de El Club de los Raros (derecha).

Convertirse en un potente recurso al servicio de la financiación de buenas causas sociales y ambientales a través de la venta de libros de segunda mano. Este es uno de los objetivos prioritarios de El Club de los Raros. Motivo por el que estamos empezando a firmar acuerdos de colaboración con destacadas ONGs. Una de estas entidades es Nuevo Futuro Málaga, que ya ha empezado a recoger libros en su sede del barrio de Lagunillas. Cada vez que se compre uno de estos libros se estará apoyando su extraordinaria labor, consistente en la acogida de menores procedentes de familias desestructuradas.

Para conocer más en detalle las claves del acuerdo y, sobre todo, para contribuir a la difusión de la buena obra de Nuevo Futuro Málaga, hemos conversado con su presidenta, Ángela Fontana. Ella se define a sí misma como “una insensata que, casi desde que tengo uso de razón, intento, junto con un montón de buenas personas, mejorar la vida de niños y adolescentes que no han tenido mucha suerte en la vida”. Nosotros añadimos que, además de insensata, es una mujer muy rara. Rarísima. Cómo no iba a formar parte de nuestro club. Aquí os dejamos con la entrevista.

Todo el mundo conoce Nuevo Futuro principalmente por el importante eco mediático y social que siempre tienen vuestros rastrillos. Pero ahora en Málaga vais a iniciar una nueva etapa sin estos populares eventos. ¿Por qué esta decisión?

Después de casi 40 Rastrillos en Málaga hemos decidido cambiar el modelo de evento para recaudar fondos para nuestros niños.

En Málaga hace años la oferta de ocio era muy limitada, y todos los malagueños esperaban la llegada del Rastrillo para pasar unos días estupendos, comprando, divirtiéndose y aprovechando además la oportunidad de colaborar con una buena causa.

Con el paso del tiempo los que colaborábamos en aquellos Rastrillos tenemos ya una edad y la oferta de ocio en la ciudad es infinita. Ahora ha llegado otra etapa en la que necesitamos acercarnos a los más jóvenes y que nos conozcan, que sepan la labor que hacemos y qué hay detrás de cada evento que tiene el sello de Nuevo Futuro.

¿Es el acuerdo con El Club de los Raros uno de los primeros resultados visibles de esta nueva etapa?

Tras cerrar la etapa del Rastrillo tenemos que empezar a aprovechar cualquier oportunidad novedosa que se nos brinde, siempre que esté acorde con nuestro ideario y nuestra forma de actuar.

La recaudación siempre es importante, pero tener visibilidad y llegar a personas a las que no hemos podido llegar hasta ahora es un pilar fundamental para esta nueva etapa.

¿Cómo se va organizar esta recogida de libros?

Mediante la difusión en redes sociales y con el altavoz de nuestros contactos comenzaremos la campaña de recogida de libros, que iremos almacenando en un local que tenemos cedido por el Ayuntamiento en el barrio de Lagunillas.

Este local era un taller de costura de nuestras voluntarias del Rastrillo; nuestra intención es acondicionarlo y, aunque dejaremos una parte de taller, será un punto de encuentro de nuestros niños con sus familias, y también tendremos un espacio destinado a almacenar los libros que nos vayan donando.

Aparte de para recaudar fondos, ¿qué otras cosas os aporta esta colaboración con El Club de los Raros?

Aunque es muy importante en la labor que desempeñamos, en ocasiones el dinero no lo es todo.

Entendemos que colaborar con El Club de los Raros es una nueva forma de hacernos ver, de cambiar el chip, de “estar” donde queremos.

Incorporar la sostenibilidad en nuestros “eventos”, así como darle una nueva vida a los libros no es ni más ni menos que una metáfora de nuestra tarea: con esfuerzo y dedicación podemos transformar y mejorar el destino de las cosas, poner en valor aquello que creemos que ya no lo tiene… ¡y vaya si lo tiene!

Ese dinero que recaudáis con distintas actividades se emplea en vuestra labor social. Háblanos de la misma.

Nuevo Futuro tiene un contrato de servicio público con la administración, siendo nuestra asociación un recurso de la Junta de Andalucía para la acogida de menores tutelados desde hace más de 50 años.

El perfil de nuestros usuarios son niños y familias desestructuradas, rotas por unos u otros motivos.

De unos años acá estamos observando que los niños vienen sobre todo de familias con problemas mentales y psicológicos graves.

Nuestros niños viven en pisos normales, van al cole de sus barrios y hacen una vida lo más parecido a las vidas de familias convencionales. De ahí que nuestro lema sea: “Un niño cualquiera en un barrio cualquiera”.

Los niños viven con sus educadores en nuestros pisos, siempre apoyados por nuestros equipos técnicos (psicólogos y trabajadores sociales). Contamos con el mejor equipo humano posible, todos los que forman parte de Nuevo Futuro no ejercen una profesión, sino que ponen en práctica una vocación y eso repercute en la calidad y calidez de nuestro hogares.

El gran éxito de Nuevo Futuro es que estos niños puedan tener sus propias familias normalizadas el día de mañana, procurando, en la medida de lo posible, que no rompan sus propios vínculos familiares.

A partir de que cumplen 12 o 13 años, empezamos a trabajar con ellos en un programa de autonomía personal, haciendo todo lo posible para que alcancen la madurez a la edad que tienen que abandonar nuestros centros con la mayoría de edad.

Suponemos que el creciente aumento del coste de la vida habrá complicado más la realización de esta importante labor social.

Lo primero que hemos de decir es que recibimos una subvención de la Junta de Andalucía pero, desgraciadamente, no cubrimos todos nuestros gastos.

Hemos de tener en cuenta que tenemos 6 pisos con 8 menores cada uno, más un edificio que es nuestra sede. En total tenemos 46 trabajadores en plantilla que se dejan la piel por los 47 menores tutelados que tenemos en la actualidad.

Todos podéis imaginaros lo que supone mantener 7 viviendas: 7 recibos de luz, de agua, de internet, de teléfono, alimentar a 47 menores todos los días…Y esto hablando de cosas normales, imaginemos ahora con la inflación que tenemos entre manos.

Después tenemos que hablar de las necesidades particulares de cada niño: muchos de ellos necesitan brackets, y no precisamente por temas estéticos; necesitan gafas, podólogos, pedagogos, medios tecnológicos para el cole (porque ya no se estudia con papel y lápiz como antes)…

Es cierto que siempre nos cruzamos con personas y empresas que colaboran con nosotros: tenemos un dentista que nos hace precios muy especiales; y una óptica que nos dona todas las gafas que nuestros niños puedan necesitar. Pero, aun así, sus carencias requieren “invertir” en su beneficio.

No sabemos trabajar de otra manera.

Intentamos que se alimenten de la mejor manera posible y tengan a su disposición a los mejores profesionales, tanto externos como de nuestra propia asociación.

Que dejen atrás su sufrimiento y tengan una infancia y una adolescencia lo más dignas posibles para que se conviertan en los hombres y mujeres del mañana… no es una tarea sencilla, pero cuando se consigue, os aseguro que es la más gratificante.

Si pudieras escribir una “carta a los Reyes Magos”, ¿qué le pedirías a las administraciones?

Siempre hemos contado con mucho apoyo de la administración, pero no sabemos hasta qué punto son conscientes del nivel de gastos que os he comentado antes, de las necesidades reales que puede tener cada niño hoy día.

Desde que los centros de menores salieron a concurso público licitamos cada 4 años para conservar nuestras plazas, y el proceso de cada licitación es de una burocracia eterna: un proceso largo y farragoso en el que no vemos que se reconozca la labor de los que llevamos más de 50 años en este “negocio”. Os digo “negocio” entre comillas, ya que dando los servicios que nosotros ofrecemos a nuestros menores, siempre, siempre ha sido una tarea deficitaria, a la que sólo se le puede sumar.

“Querida Administración Maga: la calidad y la calidez que ofrecemos a nuestros menores desde hace tanto tiempo no puede medirse en euros”… Eso les diría, que la experiencia es un grado y, por más cuentas que hacemos, es imposible que un centro de menores que tiene un contrato con la administración tenga un saldo positivo si se hacen bien las cosas.

¿Y a la sociedad en general, principalmente empresas y ciudadanía?

Es cierto que no podemos quejarnos. Los años que hemos hecho El Rastrillo, tanto la sociedad como las empresas se han volcado con nosotros.

Uno de nuestros grandes pilares han sido nuestros más de 300 voluntarios que, año tras año, han estado al pie del cañón para sacar El Rastrillo adelante, y recaudar todo lo posible, pero, como he comentado antes, los años pasan.

El grueso de nuestro voluntariado ya tiene nietos, y se hace imprescindible contar con savia nueva para convertir nuestros proyectos en realidad.

Cada vez hay menos gente con ganas de comprometerse, eso es una realidad. Este ritmo de vida que llevamos, siempre corriendo de acá para allá, nos permite quizá comprometernos para algo puntual, pero un voluntariado permanente es otra cosa. Estar disponible para cualquier tarea que podamos necesitar es harina de otro costal.

Por eso tenemos que apelar a la solidaridad de otra manera, buscar un enfoque diferente. Hacerse socio de Nuevo Futuro por ejemplo, aunque sea con una cuota ínfima, hace que pocos granitos se conviertan en la montaña que hará que nuestros niños tengan una vida mejor.

Acudir a nuestros eventos, que prometemos serán divertidos y diferentes, es otra de las maneras. Cuando se organiza una fiesta, por ejemplo, no sólo hay que pensar en cómo de bien lo podemos pasar, sino en la importancia que tiene la recaudación de ese día para cada uno de nuestros 47 niños. No perder la profundidad de las cosas.

En cuanto a las empresas, necesitamos que nos apoyen con su Responsabilidad Social Corporativa, y que piensen que, con sus donaciones (que luego podrán desgravarse) están haciendo un bien a la sociedad que podrán ver en unos pocos años.

Además de esta recogida de libros, ¿qué próximos eventos de Nuevo Futuro debemos anotar en nuestra agenda?

De momento estamos organizando un Concierto a beneficio de nuestra entidad en La Sala de Conciertos María Cristina, para el próximo 22 de junio. Concierto de la Coral Corpus Christi.

¡Ah! ¡Y vuelve nuestra Verbena de Antequera! Un fiestón que tendrá lugar el próximo 7 de julio en Los Quintos (Antequera). ¡No os los podéis perder!

Y el 22 de julio en el Real Club de Golf Guadalhorce, dentro de circuito Green Solidario, hacemos un campeonato de Golf a beneficio de Nuevo Futuro.

Y una última intervención abierta para añadir cualquier otro tema que no hayamos tocado y que no deba quedarse en el tintero.

Agradeceros, agradecer es de bien nacido, que hayáis contado con nosotros para vuestro proyecto de El Club de los Raros es todo un halago.

Intentaremos estar a la altura.

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